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Era un día como cualquier otro, solo que en este día dejo hacer un trabajo mi maestro de español, y me junte con mis amigos: Juan Carlos, Fausto, Rodrigo y yo, el trabajo consistía en hacer un video grosero y después pasarlo a un lenguaje apropiado, el primer día grabamos en la casa de mi amigo Fausto fue muy divertido y como era viernes y el trabajo era para el lunes gravamos los dos videos en casa de mi amigo, pero toda vía faltaba guardarlo en el formato que nos había dado el maestro, ese viernes nos quedamos a dormir en la casa de mi amigo Fausto y al siguiente día temprano nos fuimos a la casa de mi amigo Juan y cuando llegamos a su casa su mama de muy buena gente, nos invito a comer un delicioso manjar, que consistía en dos piezas de pollo frito, papas a la francesa y espagueti rojo.

Comenzamos a comer y terminando nos fuimos al estudio de su casa a hacer el trabajo del formato, nos tardamos en promedio mas de 2 horas asiéndolo, pues estaba algo difícil y como ya no hallábamos nada mas que hacer nos pusimos a ver videos de “miedo” (muy falsos por cierto) nos aburrimos y mi amigo Juan Carlos nos confeso algo:

-este… ¿si les había dicho del cuaderno de una serie de anime que me compre en una tienda de comics?

Preguntó.

Y todos le dijimos que si

-Pues por diversión escribí varios nombres de personas incluyendo a ustedes y a mí y a varios maestros del salón jejeje, (por si no lo sabían la serie trata de un joven que se encuentra una libreta y si escribes el nombre de una persona y como morirá pasara en el tiempo que tus escribas)

Todos nos le quedamos mirando y Juan siguió hablando

-pues tenia ganas ya de quemarla, por que cuando me voy a dormir, la guardo debajo de mi cama y sueño con horribles muertes

-yo le dije que estaba bien y que si quería lo hiciera.

Yo traje los cerillos y Juan el alcohol, Rodrigo una bolsa y Fausto el cuaderno (death note) al abrirlo en la portada aparecía una hoja medio transparente con un corazón con alas y detrás de esa hoja otra hoja color negro con una calavera, contenía unas 20 hojas de reglas y después 50 en blanco para escribir allí los nombres.

La empapamos en alcohol yo le fui quitando la cabeza a los cerillos y los ponía hoja por hoja dentro del cuadernillo, hasta que llego el momento del espectáculo hice una cruz con el alcohol, encendí un cerillo y lo lance al cuaderno, cuando lo toco salió una gran llamarada verde todos retrocedimos aterrados, empecé a recitar unas cuantas oraciones y en el fuego aparecían pequeños remolinos en las esquinas del cuaderno.

Cuando se consumió el fuego quedaron dos hojas sin quemarse una era la de la calavera, otra contenía los nombres de algunos compañeros del salón junto con algunos maestros.

Nos asustamos y la volvimos a quemar, después de prenderle fuego tres veces al fin se redujo a cenizas la maldita libreta.

Estábamos a punto de cruzar la puerta de salida, cuando una hoja negra se deslizo bajo nuestros, pies cuando la tome sentí un gran escalofrió, la leímos y resulto ser una de las reglas que narraba lo siguiente:

Regla XV

“La libreta no deberá ser destruida de lo contrario el dueño morirá junto con las personas las cuales sus nombres se encontraran en ella.”

Nos sorprendimos al punto de asustarnos pero tratamos de no darle importancia y salimos de su casa.

Cerca de las ocho en punto llegue a mi casa, salude a mi mamá y me di un baño debido al olor de ceniza que mi ropa despedía. Ya en mi habitación, leí un libro hasta la media noche, guarde mi libro y me quede dormido. Desperté y de repente empecé a sentir que me estrujaban el corazón, sentí como empezó a dejar de palpitar, trate de levantarme pero fue nulo lo que hiciera, grite pero ningún sonido salió de mi boca y al fin la jodida libreta ya me había consumido. La verdad no se cuanto tiempo a pasado y yo aun sigo aquí , hundido en las penumbras junto con mas de la mitad de mi salón.